Temperaturas negativas, nieve y una gruesa capa de hielo. Así puede ser la rápida radiografía que podríamos presentar de los Pirineos en invierno.
Por lo general, las montañas son un territorio mucho más frío que cuanto queda a sus pies, especialmente en los meses invernales del año, cuando estas elevadas “catedrales de la Tierra” se convierten en escenario de meteoros que parecen azotar tanta hermosura salvaje.
Los Pirineos, que antaño estuvieron envueltos en una gélida Era Glaciar que no parece tener intención de volver, rememoran ese pasado climático entre los meses de noviembre y de marzo, cuando todo se hiela al exterior, cuando la nieve cae copiosamente y cuando toda la cordillera, blanca y fría, vuelve a adquirir su gran elegancia y majestuosidad.
Unos eligen el invierno para ir a esquiar, otros prefieren quedarse calientes en casa junto al fuego del hogar... pero otros disfrutamos de esta estación del año en las montañas para contemplar, observar o fotografiar el paisaje, sus cielos y estas situaciones meteorológicas tan atractivas
Foto 1- ”Observando las nubes.”, Añisclo (Parque Nacional de Ordesa, Huesca). 18 de noviembre de 2012, 10 h..
Entra el invierno en la montaña. Tiempo inestable con nubes a distintos niveles. Abajo, la “boira” o niebla nubosa. A media altura, cúmulos. Y, en el cielo, pueden verse altostratos y una capa de cirros. Cuatro tipos de nubes en día muy cambiante.
Foto 2- ”El frente que entraba por el Monte Perdido.” Valle de Pineta (Bielsa, Huesca). 2 de diciembre de 2012, 11 h..
Primeras nieves y frío en los Pirineos. Situación de viento norte en altura, con nubes en forma de altocúmulos lenticulares. Entra un frente de aire frío que empieza a “desbordar” la barrera física y cubre ya la cima de Monte Perdido (3.355 m).
Foto 3- ”Los días más fríos del año.”, Cascada de Os Lucás (Biescas, Huesca). 18 de febrero de 2012, 16 h..
En febrero se registraron las temperaturas más bajas del año, con valores de -10 ºC. Situación noreste. Esos días y este año 2012, fue el momento ideal para fotografiar escenas de barrancos, cascadas y ríos congelados.
Foto 4- ”Varios siglos viendo nevar.”, San Miguel de Engolasters (Andorra). 29 de enero de 2012, 13 h..
¿Cuántas nevadas habrán visto las piedras de esta iglesia del siglo XII? La primera gran nevada del 2012 en Andorra fue acogida con alegría. Se trata de un frente nuboso con precipitaciones moderadas en el Pirineo Oriental. Borrasca mediterránea.
Foto 5- ”Fríos túneles de montaña.”, Valle de Chistau, túneles de la Inclusa (Plan, Huesca). 1 de diciembre de 2012, 16 h..
A primeros de diciembre el frío forma ya, por completo, parte del paisaje pirenaico. Cristalinos carámbanos de hielo cuelgan de los taludes de la garganta fluvial de la Inclusa, en la carretera de acceso a Plan y Gistaín. Temperatura de - 5 ºC.
Foto 6- ”Ventisca en los bosques.”, Valle de Madriu (Andorra). 29 de enero de 2012, 12 h..
Tras la nevada recién caída esa misma noche, el viento de dirección norte-noreste levanta la ventisca, nieve polvo acumulada en los bosques de coníferas del Pirineo.
Foto 7- ”Detalle de la cencellada.”, Vall Ferrera (Alins, Lleida). 30 de diciembre de 2012, 13 h..
La niebla engelante produce el efecto de la “cencellada”, hidrometeoro que se produce por la subfusión de las gotas de las nubes en las rocas de la montaña expuestas a la humedad, el frío y las fuertes de viento.
Foto 8- ”Charco de cristal.”, Barranco de Montinier (Bielsa, Huesca). 2 de diciembre de 2012, 14 h..
Tras una fría noche, en los charcos aparecen sugerentes estrellas y figuras. Es la magia frágil de los cristales de hielo.
Foto 9- ”Campanilla perforanieves.”, Valle de Aísa (Huesca). 3 de marzo de 2012, 17 h..
Bajo cero la vida no es fácil. Sin embargo, la perforanieves es una de las primeras flores del año que ya en febrero asoma al exterior. No duda en crecer bajo el manto nival, protegida de las inclemencias, exenta de vientos heladores y desecantes.
Foto 10- ”Inversión térmica en el fondo de los valles.”, Monte Oscuro (Alcubierre, Huesca). 29 de diciembre de 2012, 12 h..
En los días de anticiclón se produce el fenómeno de la “inversión térmica”. Nieblas o neblinas suaves cubren el fondo de los valles. Mientras que en las alturas, donde la temperatura debería ser más baja, el aire es más limpio, seco y soleado, propiciando, contra toda lógica, una temperatura más alta